Parnasianismo

22 12 2010

 

Luce la oscuridad, las noches frías y húmedas de invierno, luce el parnasianismo del mundo y la música de la lluvia invade cada sentimiento, ahora muero sin musa, sin cielo azul ni nubes de hielo, ahora hielo cada imagen y continúo versos:

 

Dónde estás cielo estrellado,

estrellado en un tormento.

Dónde las raíces ebrias

nacidas en mi esperpento.

 

Un enigma de pasiones

un trueno de estamento.

 

Luz amarga en cada pétalo

quemada en el friolento

oscurecer de un desierto,

en un verso fraudulento.

 

Palabras que se enredan

mientras pierdo pigmento,

no siento, perece el verso

decae el alma de talento.

 

El arte por el arte hace que se enfríen mis sueños en el monte parnaso de mi silencio. No extraigo imágenes, no me identifico, al margen de mis sentidos, sólo se escucha el ronronear del miedo a no sentir, miedo a estar vacío, a estar lleno de palabras y tan sólo escribir versos.

 

Sin musa, sin el hedor de sentirme atado y ser libre, de estar despierto en mi mundo de palabras, en las imágenes que creo. Ser el dios de mi propia alma sin estar amarrado al miedo, ni pecar por ser incrédulo de emociones, ni ser desterrado de mi cuerpo, acechado por ilusiones ópticas que no hacen más que invadir cada palabra, y así dude sobre lo que siempre he sido.





Sensaciones

22 12 2010

Necesito una voz que me suplique en las profundas heridas del silencio, una voz que alivie mi alma y me dicte los versos. Necesito una pausa, un crujir de los límites del tiempo, que las olas se detengan a golpear cada rincón de un desierto, un lecho de eternidad. Pero un dulce pestañear de sus labios me hace levantar la mirada para sentir que vuelvo.

 

Un mundo inerte sin el tacto de un cuaderno, un alma desbordada en renglones, una grieta en las yemas de mis dedos que no cesa de sangrar con pinceladas de acero. Una pasión de mi propio ser, un leve cosquilleo en las sienes que me hace conocerme más que lo que nadie ha conocido nunca de mi.

 

Cierro los ojos y los vuelvo a abrir, siento que vuelvo, que vuelvo a jugar con las palabras como las nubes juegan en el cielo, que soy un observador del mundo, que puedo redactar con un puño que se muerde las lágrimas para seguir despierto, que soy un oasis en la inspiración, que puedo empuñar una palabra y alzarla al viento, que mendigo imágenes de mi propio ser y hechizos de recuerdos, que vuelvo a soñar y sueño despierto.





Por ti

12 12 2010

Desnudo mi cuerpo con cada palabra,

desnudo mi alma, extraigo la esencia

de mi humanidad para coincidir con tu mirada.

 

De mi vida ilusión, de mis palabras versos.

 

Si mis manos son capaces de crear

es porque tú eres inspiración,

cada uno de mis sentidos respira por ti,

cada una de mis lágrimas que se derrama,

creando manchas de tinta sobre un papel

y plasmando mi alma en un sinfín

de aluviones de sentimientos,

que se desbordan por ti.

 

Tu eres cielo azul,

marca de agua que me delata,

eres estrella del horizonte

y camino y vereda que sobrevuelo.

 

Tu eres la sal de mis heridas

y sangre que se exprime en mis versos,

eres viento que me envuelve,

eres mundo etéreo.

 

Tú eres metáfora en mis manos,

tú eres desconsuelo,

eres pura como el alma,

un sentimiento sincero,

pétalo que me acaricia

y yo lo acaricio en sueños.

 

Música en mis oídos

marcando el ritmo de versos.

Vida, eres vida que me das

cuando parezco estar muerto.





Miedo a vivir

12 12 2010

Mis sentimientos se empañan, tengo miedo a sufrir, noto un pulso de emociones desenfrenadas en el abismo de la locura, me detengo y miento. No pienso como una voz profunda en los rincones de la sociedad, soy una voz que se apaga en mi propio mundo interior. Tengo miedo a sufrir, mi corazón se ha hecho de una coraza de acero impenetrable, una coraza que me permite ser misionero del tiempo, no escucho, no atiendo, sólo pienso. Mi saliva se amarga en el enmudecimiento, mis palabras abruptas secan el puño con que las mantengo y me quedo sin cielo azul estrellado, pero no es para mí.

Una voz me susurra que vuele, acariciando con su vapor la nuca de mis sentimientos, invade cada vello, cada caricia y mis sueños. Pero tengo miedo a volar entre nubes vaporosas, tengo miedo a caer desplomado en un sinfín de tornados y corrientes de aire que me empujen hacia el suelo. Ya soy libre sin otro cielo estrellado, dueño y señor de mi propio cielo, pero la duda me hace pensar que puede haber algo más, más que un cielo, un universo. Algo que invada cada lágrima insana, cada vello de mi cuerpo y haga encrespar cada sonrisa de mis labios con cada uno de sus suspiros.

No entiendo el tiempo, ni las emociones desconsoladas de un camino abrupto que no cesa de alejarme del mío. Siento que no soy quien he sido siempre, dejando de vivir mi vida para vivir un infierno, como cada ilusión es un mero sueño y no consigo ver la realidad. No entiendo el viento que envainaba el camino de las almas poseídas por la inspiración, ni el destino de mi vida, ni el sucio y estúpido sentimiento de amargura que despide mi cuerpo al intentar continuar. No estoy hecho de sueños, ni idealizaciones frías, ni sentimientos muertos, que si que los tengo. Mi espíritu vaga entre líneas, entre los bastidores de un escenario, entre colores de una paleta que luego acabaran en un lienzo. Partes de un todo, pero aún incompleto.








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